La referente de la Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos, Viviana Glibota, detalló la compleja situación de la villa turística ante el avance del agua, que paraliza la economía local y afecta a alojamientos, comercios y trabajadores del municipio.
La crecida del río Paraná golpea con dureza a Paso de la Patria, una de las localidades correntinas más afectadas por la emergencia hídrica y con mayor dependencia de la actividad turística. Viviana Glibota, representante de la Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos (Capres Tour), afirmó que las proyecciones informadas por Defensa Civil provincial en junio se vienen cumpliendo al detalle. «Nos contaron claramente cómo podría evolucionar el fenómeno y se está cumpliendo con día, minuto y altura», remarcó la dirigente.
Glibota advirtió sobre la dimensión del desastre en el día a día de las familias de la villa turística: «El tema es que cuando esos números que te muestran en pantalla están dentro de tu casa y entran en la familia, duele tanto porque las pérdidas son importantes, la angustia sube y el dolor crece». En ese contexto, precisó que «100 prestadores estaremos con el agua hasta el techo y otros 100 están sin posibilidad de acceder a sus emprendimientos», aunque remarcó que la parálisis alcanza a la totalidad del municipio. «En una comunidad de 10.000 habitantes, el 100% vivimos y dependemos del turismo», enfatizó.
Sin actividad en los meses clave
La interrupción de los servicios e ingresos se extenderá durante el período de mayor afluencia de visitantes. «Van a ser cuatro o cinco meses sin actividad, y los cuatro o cinco meses más importantes donde uno hace realmente las reservas para sobrevivir el resto del año», explicó Glibota. Esta inactividad golpea en forma directa a toda la cadena comercial de la zona, incluyendo a corralones, pinturerías y trabajadores independientes dedicados al mantenimiento de piletas y viviendas.
A este escenario hídrico se le suma el arrastre de un ciclo previo con márgenes financieros muy ajustados. «Venimos de una temporada que ha sido mala en términos de rentabilidad», señaló la referente, detallando los desfasajes en los costos fijos. «La luz estaba 300% más barata, los insumos y el combustible un 300% o 400% más baratos; nosotros no pudimos trasladar esos precios al alojamiento porque es imposible que un turista los pueda costear», argumentó.

Pesca deportiva y proyectos de reconversión
Como contrapunto dentro de la crisis, los operadores de pesca deportiva continúan trabajando con reservas previas y reportan un destacado nivel de pique en la zona. Al mismo tiempo, desde la entidad turística confirmaron que no suspenderán los proyectos de desarrollo regional encarados en el último año.
«Estábamos a punto de emitir nuestra aplicación propia y nos aliamos estratégicamente con toda la región para ofrecer experiencias de senderismo; estábamos trabajando tan bien que no vamos a abandonar ese trabajo», concluyó Glibota, reafirmando la decisión del sector privado de seguir adelante a pesar del golpe.

